Mi lista de blogs

Escudo del Estado de Guerrero

Escudo del Estado de Guerrero

martes, 30 de junio de 2009

¡Así era Chilpancingo en los años sesenta! (En la gráfica de Almazán recordamos a muchos valiosos paisanos de la gloriosa Sección Séptima)


Hace 30 años -3 de julio de 1979- murió el fecundo compositor chilpancingueño don José Castañón Reynoso: Pepe Castañón


Por Héctor Contreras Organista


“El tiempo cambia el color de las cosas,
por ejemplo, el del papel…
Pero jamás el de la amistad”.
(Poeta Tlacololero)

Al extraer de nuestros archivos el recorte de periódico donde apareció la noticia: ¡Murió Pepe Castañón!, escrita hace treinta años y publicada el miércoles el 4 de julio de 1979, en el periódico “Expresión de Guerrero” de José Luis Nava Landa, lo observamos amarillento, viejo, con carátula de cansancio.
No es para menos. Ha estado tres décadas metido entre otros recortes de periódicos y trazos de papel con escritos a mano, en computadora o en máquina mecánica. Es un archivo que contiene datos importantes sobre la vida fecunda, inspirada y productiva del gran compositor chilpancingueño José Castañón Reynoso, Pepe Castañón.
La que él vivió fue una época bonita, la del México romántico, campesino, madrugador, con sus muy acentuadas cuatro estaciones del año y sus mujeres lindas caminando por las empedradas callejuelas provincianas. Hermosas que iban al río a llenar los cántaros y con andar cadencioso y coqueto regresaban al hogar despertando cascadas de lujuria y suspiros de atormentados admiradores.
La música, las canciones de corte campirano de ese entonces competían con la valiosa producción de corridos que narraban detalles, anécdotas y personajes de la revolución. Sin duda que para entonces todavía se escuchaban “Adiós Mamá Carlota” y la popular “Ay, ay, ay, mi querido Capitán”. Jorge Negrete daba continuidad al estilo de Tito Guizar con “Allá en el rancho grande” y “Me he de comer esa tuna, aunque me espine la mano”.
Ya para entonces Pepe Castañón estaba componiendo canciones, y a base de esfuerzo lograba acoplarse con otros intérpretes en la ciudad de México y daba vida a “Los Gavilanes del Sur” y después al “Trío Guerrerense de Pepe Castañón” en varias estaciones de radio de la capital del país. Su gran creación “Tierra Colorada” lo hizo famoso en el panorama nacional y la gente daba la bienvenida a “El Gavilán del sur”, “Sin 0.7.20”, “La Bachicha” y muchas más. Pero la del gran triunfo fue, sin duda, “Trovador sin Estrella”.
Una de sus vivencias musicales más hermosas es “La Feria de Chilpancingo”, el himno de sus paisanos. En ella Pepe Castañón narra de manera sencilla, precisa y con un colorido muy nuestro el festejo popular de diciembre, incluyendo la tragedia del Caballo Bayo de sus cuñados los hermanos Vázquez, Aurelio y Bernardo, los dueños de ganado bravo. Por todo lo que su música significa para Guerrero con cantares a La Quebrada de Acapulco, al Río de las Balsas, a Chilpancingueñita y su recorrido musical que le grabó RCA Víctor, es que Pepe Castañón ingresó a la Mansión de los Inmortales, como al fallecer lo definió Hermilo Castorena.
Con sus canciones logró despertar y arraigar más entre los suyos el cariño por su tierra. Nos enseñó a quererla y a respetarla, a cantarle y a gozarla, pero lo hizo desde donde lo hacen los grandes, desde la sencillez de su espíritu noble de amigo y paisano sincero, pero sobre todo desde la emoción que le produjeron sus musas y él les creó alas de oro en el pentagrama.
Moreno, de regular estatura, de pelo lacio echado hacia atrás, de una fortaleza física admirable y de sonreír sencillo y hablar tranquilo, Pepe Castañón cultivó la amistad de cuantos trató. Después de un largo peregrinar por los rumbos de la vida que lo llevó a infinidad de actuaciones tanto en el DF como en muchas ciudades del país y en el extranjero, José Castañón Reynoso regresó a su tierra desempeñando un trabajo modesto como empleado de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia, en el almacén de la misma que se encontraba en la avenida Guerrero de Chilpancingo, donde funcionó el viejo “Cine México”, propiedad de los Naime, don Nicolás Saad Naime y don Elías Naime Némer.
Algunas veces ahí lo saludamos. Pero sin duda que ese hombre de sencillez admirable se transformaba cuando pulsaba la guitarra. Los sábados, llegaba a la estación de radio XELI, al sur de la ciudad de Chilpancingo, cargando el estuche con la guitarra. En el sitio que ocupaba la discoteca de la emisora se ponía a afinar la guitarra y a ensayar las canciones que al rato cantaría.
Nosotros lo observábamos a través de la enorme pared de cristal de la emisora y lo llamábamos a la reducida cabina cuando iba a empezar su programa de media hora.
“Soy de mero Chilpancingo, soy de mero Chilpancingo donde nacen los malcriados”, era una de sus interpretaciones favoritas. Y en el curso del programa iba desgranando una a una las canciones que llevaba preparadas para la emisión del Programa. Entre canción y canción le hacía muchas preguntas, le pedía que nos narrara anécdotas de sus andares en su fructífera carrera artística y lo hacía con gusto.
Hubo ocasiones que por curiosidad le pedí nos narrara cómo fue que hizo tal o cual canción. Años después, su viuda, doña Sofía Vázquez -Doña Chofi-, en una entrevista que le hicimos en su domicilio de la calle de Dr. Neri nos confirmó: “Pepe se levantaba a la una o dos de la mañana, cuando se le venía alguna idea. Tomaba la guitarra y se ponía a escribir y a tararear alguna canción. Así era su vida, la composición”, nos dijo la respetable señora.
Siendo Pepe Castañón un gran artista, completaba las acciones de su gran personalidad histriónica con la de un gran bohemio, y… ¡entre bohemios te veas! No me van a decir que don Hermilo Castorena Noriega no es un bohemio: ¡Y qué bohemio!
Ellos, Pepe y Hermilo y otros buenos amigos como don Antonio Gutiérrez Rodríguez, Sigifredo Romero y muchos más, saliendo del programa de radio se iban “a descubrir ameles” allá por donde las águilas no se atreven, a degustar el néctar de los dioses creadores de las verdes matas y al anochecer, con luna llena al frente, ascendiendo Selene por el oriente chilpancingueño, se veían las sombras de los bohemios bajando de “El Negrito”, camino de Amojileca y riendo, siempre alegres por las ocurrencias que vivían y disfrutaban.
Pepe Castañón pidió a Hermilo Castorena que fuera su biógrafo. Castorena aceptó con gusto y tal vez por eso, después de la ingesta de varios pepexclis (mezcales), Castorena preguntaba: “Pepe, ¿ésta va a ser tu vida?” y todos reían. Eso es el sabor de la vida que en sus últimos años disfrutó nuestro querido y valioso compositor al lado de valiosos y admirados amigos de esa bohemia chilpancingueña que ya se fue.
Carlos Román Celis, político calentano, pidió a José Castañón Reynoso le permitiera usar la música de su canción dedicada al Río Balsas para colocarle la letra que Román Celis escribió para esa melodía. Pepe lo aceptó y por eso existen dos grabaciones con letra distinta, la de Pepe Castañón y la de Román Celis, según amable explicación que en alguna ocasión nos hizo su biógrafo, don Hermilo Castorena Noriega.
Ese papel amarillento y avejentado hoy nos recuerda lo que en su lomo narramos aquel 4 de julio de 1979:
"¡Murió Pepe Castañón! La noticia corrió como reguero de pólvora, dejando surcos de hondo pesar en el corazón de quienes admiramos la producción musical de ese gran guerrerense que dio vida a los pueblos, a la tierra morena del sur con sus inolvidables y contagiosas notas musicales: 'Tierra Colorada' y en particular aquella famosa 'Feria de Chilpancingo'.
El fecundo artista contaba al morir 66 años de edad. La muerte lo sorprendió cuando el señor Tiempo marcaba las 05:30 de la mañana, la madrugada de ayer (3 de julio de 1979).
El Gran Pepe, como cariñosamente lo llamábamos, había sentido la presencia de una enfermedad que al final sería la extinguiera su brillante existencia.
Esa enfermedad lo tuvo en constantes consultas médicas. En el mes de agosto de 1978 fue internado en clínicas de especialidades.
El 'Trovador sin estrella', como él mismo se autodefinía, deja ahora a la Estrella sin Trovador porque el Gran Pepe se nos adelantó en el viaje sin retorno.
Le sobreviven su esposa inconsolable, doña Sofía Vázquez hoy viuda de Castañón. Junto al féretro se encuentran Gloria, José, Ricardo, Mario Joaquín y Benedetto, sus hijos.
Ahora que ha partido hacia las avenidas de la eternidad nos preguntamos quién no recuerda su originalidad como autor de la Feria de Chilpancingo: 'Apúrate, Chata linda, ya la feria comenzó. Ponte tu vestido guinda y vamos a San Mateo, a ver qué gallo nos brinca para darle un topetón'.
Y quién es el guerrerense que no ha cantado o tarareado su: 'Soy costeño nacido en Guerrero, no me afrento de ser lo que soy, a mi nunca se me arruga el cuero, si me buscan dondequiera estoy. Soy nacido en Tierra Colorada donde todos se nombra de tú, y por eso no me importa nada, así somos todos los del sur'.
“El Gavilán del Sur” le supo cantar como nadie al “Río de las Balsas”. Desde la Feria de Zumpango o bien desde sus alegres huapangos y corridos dedicados a Cuernavaca, Taxco o Iguala.
Pepe Castañón ha muerto, pero nos deja una gran herencia: su obra que es el canto al pueblo, el homenaje a la belleza de nuestras mujeres y la exaltación de la tradición y costumbres de esta que es nuestra tierra, a la que hoy rinde tributo Pepe Castañon".

Ese es, a grandes rasgos el texto publicado aquél 4 de julio de hace treinta años. 30 años que sostienen el recuerdo de un artista nuestro, esforzado y creativo. Pepe Castañón que todavía nos hace cantar en alguna reunión de amigos cuando alguien, pulsando la guitarra comienza con “Soy costeño nacido en Guerrero”… Homenaje, pues, a un grande de la música.

sábado, 20 de junio de 2009

¡Así nació la Universidad Autónoma de Guerrero!


Juan Alarcón Hernández

-Líder Estudiantil del Colegio del Estado-


Platicando con el licenciado Juan Alarcón Hernández acerca de la histórica huelga de 1960 que produjo el nacimiento de la Universidad Autónoma de Guerrero, refirió que a mucha gente de Acapulco y las costas, quienes participaron en ese movimiento, casi nunca se les ha mencionado.

Citó a Prisco Vinalay, Filomena Caro, Toña Ayerdi, Praxedes Lobato, Canuto Nogueda Radilla, quien fue presidente municipal al terminar el movimiento, Imperio Rebolledo Ayerdi, Bernardino Vielma y la familia Vielma Heras, Rubén Fuentes, los hermanos Bernal (Pacho y Obdulio), Efraín Zúñiga, la hija o hermana de María de la O, Nicandro Vielma, su señor padre y su hija Noemí, Aída Nájera, esposa del licenciado Juan Alarcón Hernández, Emma Alarcón, que era maestra; la hijita del dueño del hotel El Mirador, señor Barnard, Antonio Lluck, de la CROM, don Tacho Martínez, que formó parte del Comité de Defensa del Patronato de Acapulco.

Recordó cómo, arengando al pueblo, fue que sacó de la cárcel a Lucio Cabañas Barrientos, en Atoyac, durante el movimiento del mes de noviembre. Platicó la anécdota de cuando gente de la colonia La Laja de Acapulco los iba a atacar, “pero de pronto los estudiantes vimos cómo empezó a llegar gente de las colonias hasta formar una multitud para protegernos.

“Te acabo de mencionar a mucha gente que participó en el Movimiento del 60 y quienes no han sido objeto de un reconocimiento por parte de la universidad ni de aquellos que fueron los principales dirigentes de ese movimiento.

“Se les ignora porque no fueron los que participaron en Chilpancingo. Recordemos que el movimiento no fue de Chilpancingo solamente. Aquí se inicia, aquí se fortalece pero también se fortalece en otros lugares como Acapulco y Atoyac.

“Yo estuve dirigiendo las acciones en Acapulco, y participaron junto conmigo una buena cantidad de personas muy reconocidas, cuyos nombres te he expuesto, quizá me falten algunos como Baltazar Hernández que también tuvo una participación muy importante, la hermana o la hija de María de la O que no recuerdo su nombre, de hombres como Nicolás Román Benítez que también participó activamente en apoyo de los universitarios.

“Yo fui a Acapulco con la representación del Comité de Huelga con una carta que me firmó Jesús Araujo en donde me decía que representaría yo a Acapulco y las dos costas en el movimiento del 60 y lo hice porque pensé que en Chilpancingo ya estaba fortalecido el movimiento, ya contaba con el apoyo popular y entonces yo me fui a Acapulco con el propósito de levantar en huelga a la Preparatoria, y levanté a la Preparatoria, a la Secundaria, al Instituto de Bellas Artes que se pusieron en huelga, pero también participaron muy activamente todos los miembros de la CROM, los lancheros, gente del pueblo, de los barrios de Acapulco.

“Recuerdo que en una ocasión, la colonia La Laja, que tenía como líder a Lopitos, que era amigo y apoyaba a Caballero Aburto, nos hizo una gran manifestación en contra del movimiento. Iban como diez mil personas en marcha. Nosotros éramos muy pocos, éramos si acaso unos doscientos estudiantes que estábamos en plantón en el zócalo de Acapulco, pero de repente empiezan a bajar las gentes de los barrios para apoyarnos, porque los barrios no participaban porque a cada rato se nos golpeaba o golpeaban a mucha gente, los encarcelaban, y nos decían: Ya lo que queremos es agarrar las armas en lugar de estar en escaramuzas de mítines, y nosotros, claro, siempre pensamos que era un movimiento de protesta, de inquietud que teníamos los universitarios pero que de ninguna manera pensábamos en las armas. Y entonces, de pronto, se baja todo Acapulco. Yo creo que eran entre veinte y treinta mil gentes las que nos vinieron a apoyar, y de pronto se empezaron a repartir unas lanzas de madera con unas puntas cortantes que yo nunca he sabido de dónde vinieron, quién las preparó, quién las hizo, quién nos las obsequió, pero era con el propósito de defendernos.

“Para esto te digo que muchos lancheros estaban pendientes desde sus embarcaciones, todo el malecón, armados, esperando a los de La Laja. Yo creo que eso hubiera sido una situación catastrófica. Ahí hubiera sido el fin de Caballero Aburto, pero con muchos sacrificios de personas. Qué bueno que no se dio, y qué lamentablemente que se dio en Chilpancingo, pero creo que fue menor el número de muertos si se hubiera dado en aquella ocasión en Acapulco, eso fue el 6 de diciembre, más o menos.

“Estaban encarcelados Lucio Cabañas e Imperio Rebolledo por un mitin que habíamos hecho en Atoyac. Entonces, yo por la noche de ese día que los detuvieron, organicé al pueblo y tomamos las calles y luego tomamos el ayuntamiento. Éramos casi todo el pueblo de Atoyac, yo estaba arengando al pueblo, a seguir firmes, presionando para que nuestros compañeros fueran puestos en libertad.

“Recuerdo, como anécdota, que hablaba y hablaba al pueblo que estaba frente a mi, desde el portal del ayuntamiento, pero atrás de mi estaba enfilado un pelotón del ejército, y uno de ellos con un fusil Mendoza, que es impresionante esa arma. Entonces yo hablaba y a cada rato volteaba a ver, porque tenía temor que de pronto se le pudiera salir una bala a alguno de los del ejército. Afortunadamente no ocurrió eso, pero sí ocurrió lo que nosotros pretendíamos, la salida de Lucio Cabañas y de Imperio Rebolledo de la cárcel, y te advierto lo siguiente: que cuando salen, a Lucio Cabañas lo agarran en hombros y gentes del pueblo siguiéndolo se lo llevaron a su domicilio particular. Yo, como andaba un poco con problemas de temores por razones obvias, era un clandestino en esas luchas. Lo que hice, fue tomar un taxi en la noche sin decirle a nadie y me trasladé a Acapulco para protegerme de cualquier agresión.

“Era yo integrante del Comité de Huelga con la acreditación que me dio Jesús Araujo. Hay muchas cosas que comentar sobre esto. Juan Sánchez Andraca ha dicho algunas cosas que son ciertas, cómo iniciamos el movimiento político en contra de Caballero Aburto. En un mitin que se llevó a cabo entre los jardines Nicolás Bravo y Cuéllar, que eran los dos jardines atravesados por una calle, la calle 16 de septiembre, tengo entendido, y ahí iniciamos la lucha política en contra de Caballero Aburto, en unos discursos incendiarios que lanzamos. Yo los inicié, me siguió Juan Sánchez Andraca, Imperio Rebolledo, Rubén Fuentes, Tito Díaz, a quienes recuerdo que hablamos en esa ocasión, y cuando regresamos, ya era el movimiento en contra de Caballero Aburto”.

-Antes de que esto ocurriera, usted ya encabezaba el movimiento estudiantil, y ahí se exponían algunas ideas para convertir al Colegio del Estado en Universidad.

“Sí, en efecto. Nosotros hicimos el Primer Congreso Estudiantil que se llevó a cabo en Chilpancingo. Ahí convocamos a las Secundarias, a las instituciones educativas de ese tiempo y vinieron en representación de esas escuelas estudiantes como Jesús Araujo; Che Lupe representó a una escuela de Chilpancingo, a la Prepa, yo también. Yo era el Presidente de la Federación de Estudiantes Guerrerenses y con ese motivo convoqué al Congreso. Estuvieron Bernardino Vielma, Imperio Rebolledo, Rubén Fuentes, Rafael Carmona Baños, Jaime Pineda, el compañero Delfino Quinto Martínez, Balfré Mejía, Eulalio Alfaro, muchos de los estudiantes que se constituyeron en dirigentes combativos en torno a la universidad, pero yo los conjunté en ese congreso, a mi me tocó ese honor, en 1956 por septiembre u octubre, 1956 o 1957, no recuerdo bien.

“Y de ahí tuvimos después una huelga en 1958, que pedíamos la construcción del edificio, del frente de la universidad, del actual frontispicio. Se construyó porque estaba muy deteriorado con motivo del temblor del 57, luego pedimos la salida del director del Colegio del Estado, también Becas y nos donaron los terrenos donde ahora está una Unidad Habitacional, al lado del Colegio del Estado, con motivo de esa huelga.

“Pero desde ahí comienzan las confrontaciones con gentes de Caballero Aburto que nos mandaban policías vestidos de civiles, estudiantes que eran de la simpatía de Caballero Aburto y nos amenazaban todas las noches con que nos iban a sacar del edificio. No pudieron hacerlo, pero quedó una situación de resabio y desde ahí comienza una persecución política sobre todo mía, que era quien encabezaba el movimiento del 58.

“Tuve muchos problemas con Caballero Aburto. Un día me mandó a traer con unos policías a la Casa del Estudiante. Yo no quise ir con ellos, me fui por separado a ver al gobernador y me trató mal como periodista, porque yo había escrito algo en contra de él, porque te diré: a la vez que estudiaba, trabajaba como corresponsal del diario Trópico de Acapulco que era con lo que me mantenía, con lo que me sostenía en mi alimentación. Y hubo esa problemática que se dio.
“Después empezaron algunas amenazas muy veladas, yo me fui a la ciudad de México como una cuestión de precaución, de prevenir alguna situación, y después regresé, porque creamos el Frente Reinvindicador de Juventudes Guerrerenses que era de lucha frontal en contra de Caballero Aburto. Estaba la Asociación Cívica y nosotros como Frente Reinvindicador.

“Cuando se crea la universidad, nosotros hicimos muchos volantes, panfletos, carteles en donde firmábamos y estábamos en contra de que se hubiera creado la universidad por decreto, porque solamente, decíamos, había cambiado de sexo: De Colegio del Estado se había hecho universidad, pero sin ningún cambio, ninguna modificación, ningún plan nuevo de estudio. No se planificó o no se planeó la creación de la universidad. Solamente fue una especie mediática, para hacerse publicidad el gobernador de que había cumplido con aquél Congreso en el que nosotros habíamos pedido a López Mateos, que vino de visita en su campaña a Chilpancingo, y le habíamos pedido la creación de la Universidad del Sur, que después se dio como Universidad de Guerrero y luego logró su autonomía. Estas son algunos de los pasajes que yo los recuerdo de ese movimiento y que indudablemente yo siempre he manifestados mis respetos a los lideres universitarios.
“Nosotros fuimos quizá la parte no importante del movimiento. Los importantes ya sabemos quienes son, como Jesús Araujo que fue el principal líder; nosotros fuimos coadyuvantes de ese movimiento como integrantes de ese grupo que me cabe el honor de decir: fue un grupo que yo formé con aquél Congreso Estudiantil Guerrerense, el primero, y que no lo hice con esa intención. Mis intenciones eran otras, por ejemplo la creación de la universidad, inclusive teníamos un periódico que se llamaba Universidad del Sur, que dirigía nuestro amigo Pinzón. La verdad que fue un trabajo que ya veníamos realizando con anterioridad. La historia no es aislada, tiene secuencia, tiene eslabones, está encadenada. Nosotros veníamos poniendo las piedritas para empedrar el camino que mas tarde fue ese gran movimiento de 1960”.

-¿Qué ideología los motivaba, qué inspiraba a usted a tener esa actitud de lucha, de participación a un cambio?

“Realmente en ese tiempo no hablábamos de ideología, sencillamente era una cuestión de vocación innata. Yo pienso que es una vocación innata la que tenemos las gentes que amamos a la sociedad, que queremos un mejor destino para este país, que queremos que haya justicia, equidad; queremos algo mejor para este pueblo.

“Entonces, era nuestro propósito. La autonomía universitaria es una cuestión histórica de tradición, de la lucha de los estudiantes. Siempre queremos la autonomía de la universidad, porque de ese modo, hay una especie de autogobierno. La universidad se gobierna a si misma, hay libertad de cátedra, hay la democracia interna que se da con el nombramiento de rector, de los consejeros, es decir, hay participación estudiantil en todo esto.

“Nosotros luchábamos por algo que pensábamos sería un porvenir o un futuro para la universidad. Quizá no fue así, quizá no alcanzamos los objetivos, pero ese era nuestro ideal. Éramos estudiantes idealistas, no teníamos intereses. Se nos acusó mucho de que éramos seguidores de Castro Ruz, de la ideología del Partido Comunista. Se nos acusó de que recibíamos dinero en rublos para sostener el movimiento. No era cierto. El movimiento se sostuvo por si mismo, por las aportaciones de las gentes que colaboraron en forma espontánea. Los pescadores de Acapulco traían carne de pescado, mariscos todos los días. Venían a surtir a los estudiantes. A nosotros nos consta porque estábamos en Acapulco comisionados en la lucha universitaria. Fuimos a levantar a Acapulco y lo levantamos, lo logré. No era fácil, pero yo lo logré.

“Había estudiantes muy idealistas, había grupos, porque en ese tiempo del 58, del movimiento que yo encabecé junto con Alfaro y el Che Lupe, se creó un grupo de apoyo a Caballero Aburto. Un grupo con las simpatías de Caballero Aburto, y ahí se integra con ese grupo el Pentatlón Universitario sostenido por Caballero Aburto, que era más que nada un grupo de choque que se dio con motivo de aquel movimiento. Por eso digo, los eslabones se van dando, no puede desconectarse una cosa de la otra, desde ahí empieza el problema con Caballero Aburto. Estaba muy molesto con los universitarios por todo lo que había ocurrido, los carteles que se tiraron el día que vino Donato Miranda Fonseca en representación del Presidente y que vinieron a inaugurar la universidad, y cuando se tiran todos esos carteles, estaba muy molesto porque eran carteles de protesta en contra de la creación por decreto de la universidad, y luego siguió el rencor en contra de nosotros al grado que yo mejor me retiré de Chilpancingo un tiempo, después me reincorporé, y lo mismo hizo Che Lupe. Che Lupe estuvo en su tierra mucho tiempo. Cuando se inicia el movimiento, lo empezamos a llamar que viniera para que se incorporara.
“Cuando se inicia el movimiento a mi me agredieron y agredieron a Juan Sánchez Andraca. Después de terminado el movimiento del 58 empezó la persecución que te digo por parte de Caballero Aburto. Se crearon los grupos, y un grupo de ellos me agredió saliendo del aula, y luego, a Juan Sánchez Andraca. Cuando se inicia el movimiento lo agrede ese mismo grupo, el Pentatlón universitario creado con motivo de la huelga de 1958”.

-El día 2 de noviembre, con motivo del Día de Muertos hubo por la noche una manifestación muy importante por parte de los estudiantes y del pueblo por las calles de Chilpancingo.
“La Noche del 2 de noviembre es cuando empieza a fortalecerse el movimiento y culmina con el 6 de noviembre cuando son agredidos por los miembros del ejército un buen número de estudiantes. De ahí se exacerban los ánimos, y a partir de ahí ya era muy difícil cualquier diálogo con el gobierno, la situación se puso muy difícil. Ya había contrapuntos muy fuertes, ya fue difícil el arreglo político de ese movimiento. Un poco antes pudo haberse logrado que hubiera una actitud diferente y no de beligerancia, pero no hubo las condiciones en virtud de Caballero Aburto. Hablaba mucho del principio de autoridad, y ese principio de autoridad no les permitía dialogar con estudiantes que estaban en un movimiento”.

-Y luego vino la participación total de los trabajadores del gobierno a favor de los estudiantes y entró el comercio en su apoyo…

“Los trabajadores, se sumaron todos a la lucha, los pequeños comerciantes del mercado no le vendían nada a la familia Caballero ni a los funcionarios, nada de alimentos, y el mercado se trasladó a la alameda en apoyo del movimiento universitario, era una situación difícil para el gobierno. El gobierno tuvo que andar fuera de la capital, era un gobierno trashumante, pero no revolucionario, sino trashumante porque no los veían bien en Chilpancingo.
“Chilpancingo se unió en contra de Caballero Aburto, Acapulco también en contra de Caballero Aburto, en Atoyac, también. Solamente en Técpan era donde él tenía un bastión, un grupo de amigos que lo apoyaban, pero en todo lo demás la lucha estaba abierta en contra de Caballero Aburto”.

-¿Dónde estaba el gobernador en ese entonces, dónde despachaba?

“No sabíamos de él, sencillamente no sabíamos dónde se encontraba, ¿por qué? El PRI, abandonado, que era una fortaleza de Caballero Aburto, todos los dirigentes se fueron. La Cámara de Diputados, no sesionaba, estaban ausentes, y Caballero Aburto no se sabía dónde se encontraba. La señora (Margarita Escandón de Caballero Aburto) creo que se había ido a México (ciudad) y todo estaba descontrolado. La verdad yo nunca supe cómo se dio la orden para el aspecto del ataque del 30 de diciembre a un pueblo inerme. No sé cómo se haya dado, yo ignoré siempre cómo se dio esa situación, yo la desconozco hasta la fecha”.

-¿Dónde estaba usted esa tarde del 30 de diciembre de 1960?

“Yo estaba en Acapulco defendiendo el bastión de Acapulco, posesión de Acapulco y me vine, claro, una vez que ocurrieron los hechos. Había mucho temor, teníamos todos temor de que algo nos ocurriera, éramos más fácil blanco de que nos pudiera ocurrir algo. Nosotros, por ejemplo, en las noches tomábamos un taxi sin decir adónde íbamos, y nos trasladábamos de un lugar a otro pero en forma casi clandestina, no porque fuera un movimiento clandestino, era un movimiento abierto, pero todos teníamos que guardar ciertas precauciones para no ser motivo de un blanco por parte de gentes ya no digamos enviadas por Caballero Aburto, sino sencillamente fanáticos de Caballero Aburto que nos pudieran agredir”.

-Usted me habla con mucha coherencia de cómo la historia eslabona a los seres humanos y los acontecimientos. Son hechos que están muy presentes en la memoria del pueblo, pero, ¿en ese tiempo qué papel desempeñaban Genaro Vázquez y Lucio Cabañas?

“Genaro Vázquez, en primer lugar, era el presidente de la Asociación Cívica Guerrerense. Primero fue López Carmona, creo que Darío y después lo sustituyó Genaro Vázquez. Hizo una campaña muy fuerte a través de la Asociación Cívica Guerrerense en el estado de Guerrero. Cuando se inicia el movimiento, ellos se instalan frente al Palacio de Gobierno, en el Jardín Nicolás Bravo, ahí hicieron una especie de círculo, todos ellos se reunieron y ahí dormían, ahí estaban siempre presentes en plan de protesta y en apoyo, desde luego, al movimiento universitario, que ya se había iniciado. Ellos se instalan cuando el movimiento universitario se inicia. Después, los sacan de ahí. No sé si por la fuerza o por el convencimiento, pero más bien yo creo que ha de haber sido por la fuerza policíaca. Los sacan y los mandan al Jardín Cuéllar, donde estaba el quiosco. Ahí se instalan. Yo recuerdo que ahí hicimos un mitin. Bernardino Vielma y yo dimos a conocer una serie de actos de injusticia y arbitrariedades cometidas por Caballero Aburto, por el gobierno de Caballero Aburto. Pero era enorme la lista, y estuvimos leyendo punto por punto. Estuvo ahí también Tito Díaz Nava, que en paz descanse y total que estaban ahí los de la Asociación Cívica Guerrerense. Posteriormente los sacan del quisco, una vez que se recrudece el movimiento, se pone más fuerte, y entonces ellos se van a la alameda a apoyar el movimiento universitario, y claro, ellos tenían su propio movimiento, sacaban manifiestos, y después de incorporaron a la Coalición de Organizaciones del Pueblo en contra de Caballero Aburto, así fue el trabajo de Genaro Vázquez.
Lucio Cabañas participó directamente en el movimiento estudiantil, por separado, no estaba al lado de Genaro, sino por separado él estaba con el movimiento universitario, él estuvo algunos días con los universitarios ahí en la universidad, y de ahí se trasladó a Atoyac para trabajar para el movimiento universitario. Justo cuando yo fui a Atoyac y preparamos aquél mitin, Lucio Cabañas habló en ese mitin y de pronto llega la policía y lo encarcelan, a él y a Imperio Rebolledo. A mí un doctor, el doctor Becerra creo que era, conocido de Atoyac, un liberal Masón, y me agarra y me dice: Vámonos. Le dije, no, yo no me… Me dice: Vámonos, y me saca por su consultorio. Entonces, creo hizo bien, porque de esa manera yo mandé inmediatamente a preparar la manifestación que te digo y en la noche me lancé a arengar al pueblo y a presionar sobre la salida de Lucio Cabañas, y ahí sacamos a Lucio Cabañas y a Imperio Rebolledo.

-Gracias, señor licenciado Juan Alarcón, seguiremos platicando.

“Cómo no, hay muchas cosas de qué hablar sobre estas cuestiones, porque lamentablemente en la cuestión del movimiento universitario, muchos hablan cuestiones, algunos, partidistamente, otros grupalmente, quieren llevar el movimiento a su organización. Yo creo que no debe ser eso, sino decir la realidad, cómo estuvo. Cuál fue realmente el movimiento. Quizá hay cosas que yo desconozca cómo se generaron pero en lo general tengo una información muy clara sobre esto. Hay cosas que quizá ya no las recuerdo bien, pero en lo general este es el curso que ha seguido la universidad en su historia estudiantil y en su movimiento. Los dos, el del 58 y el de 60”.
-Muchas gracias, licenciado Alarcón Hernández.
Nota: El licenciado Juan Alarcón Hérnandez es en la actualidad Presidente de la Comisión Estatal de los Derecho Humanos en Guerrero (México).

Extraordinario festejo en honor de San Antonio mediante sabrosa pozolada el pasado 13 de junio, en el corazón del popular Barrio de Chilpancingo


Pocas veces se había visto y vivido en los festejos en honor de San Antonio de Padua, la alegría y unidad de los chilpancingueños, como ocurrió el sábado anterior durante la convivencia popular y llena de colorido en el barrio, donde la mejor carta de presentación fue la grata hospitalidad y atenciones de los vecinos para los cientos de visitantes.
Las actividades del día principal del barrio se iniciaron a las siete de la mañana con la misa pontifical que ofició el obispo Alejo Zavala en una iglesia totalmente renovada y acondicionada con aspectos modernos, particularmente en el altar mayor, sin descuidar la tradición del barrio que en romería acudió a practicar su religiosidad.
Posteriormente se sirvió la tradicional pozolada en el jardín que se localiza frente al templo. Los organizadores, quienes siempre estuvieron muy activos, colocaron esta vez las mesas para los comensales en el extremo norte del jardín, bajo la fronda fresca y acogedora de añosos árboles.
Las muchas mesas distribuidoras del pozole fueron atendidas por las señoras que lo prepararon, ofreciendo además de los condimentos tradicionales (cebolla, chile rojo picado, chiles verdes, oréganos y limones) sendos platos de chicharrón y chiles capones, sin faltar la asistencia de solícitos vecinos quienes ofrecían copas de delicioso mezcal.
Además del obispo Alejo Zavala y del sacerdote encargado de la iglesia del barrio, Daniel Castellanos Barba, quien cumplió seis años de haberse hecho cargo de la parroquia, estuvieron presentes conviviendo con los vecinos el presidente municipal de Chilpancingo, Héctor Astudillo Flores y su esposa, señora Mercedes Calvo así como síndicos, regidores y funcionarios de la comuna. No se vio lo que en otras ocasiones, que el festejo se “politiza” sino que esta vez fue, por encima de todo, una convivencia muy agradable y de sana camaradería.
Las familias tradicionales del barrio, como los Morales, los Cerdenares, los Ramírez, y muchas más asistieron y degustaron de los exquisitos platillos. El famoso “Chive” (Silvestre Salmerón González) quien junto con su esposa Lulú (atenta y cordial como siempre) y toda su querida familia, otra vez se mostraron muy entusiastas. Con el desvelo a cuestas, porque se encargaron de pormenorizar los detalles de la organización, en ningún momento bajaron la guardia hasta cumplir con su desprendida responsabilidad.
Fue “Chive” quien explicó que en San Antonio se continúa trabajando como desde hace muchos años, con la Mayordomía, pero en esta ocasión se invitó a las familias tradicionales del barrio y amigos de otros lugares para que les apoyaran en la festividad con el pozole. No hubo distinción para nadie, cada persona comió el pozole en el lugar que eligió. Es decir, no hubo “mesa de honor”. Nuestro entrevistado dijo que quería manifestar públicamente el agradecimiento de los vecinos al presidente municipal porque “les debemos gran parte del apoyo de esta fiesta que hoy ha lucido. El ayuntamiento de Chilpancingo nos ayudó de una manera muy especial, nos apoyaron casi con todo. Puedo decir que a los vecinos poco los molestamos, porque el ayuntamiento casi absorbió lo que es la fiesta de San Antonio. Agradecemos al licenciado Héctor Astudillo, que tuvo la fineza para atendernos”.

martes, 7 de abril de 2009

La Sanmarqueña






¡Así se canta en Guerrero!

"La Sanmarqueña"
Por Héctor CONTRERAS ORGANISTA
-Historia de la Orquesta “La Flor de la Costa Chica”-


En julio, cuando para el siguiente mes, el 10 de agosto de 2007 cumpliría 90 años de edad, visitamos y entrevistamos en Ayutla de los Libres, estado de Guerrero (México) a don Jesús Ávila Morales, don “Chú Ávila”, en su domicilio de Independencia esquina 5 de mayo
(Su fotografía aparece al centro de la página).

Era inmenso nuestro interés por conocer los orígenes de la histórica y famosa Orquesta “La Flor de la Costa Chica”, la identificación artístico-musical más representativa de la región.

La sorpresa fue mayúscula cuando don “Chú Ávila” nos habló también de cómo nació La Sanmarqueña, Canción-Himno de los guerrerenses y cuyo autor fue el sacerdote Emilio Vázquez Jiménez. Su fotografía la colocamos en el extremo izquierdo en la parte superior de esta página.

Don Jesús Ávila Morales nació en Ayutla el 10 de agosto de 1917. De entrada nos informó que su papá fue director y dueño de la orquesta:”La Flor de la Costa Chica”.

Su abuela materna era de Olinalá. “Vinieron cinco hermanas de allá; fíjese la cosa tan rara. En una ocasión mi abuela estaba haciendo dormir a un hermanito mío y le dije: Cántele abuelita. Me dice: mira, yo nunca he cantado, nunca he bailado.

“Y le digo: Entonces, ¿cómo mis hermanos son músicos? Y me dice: Mis hermanos en Olinalá eran músicos, y muy buenos músicos, nunca los vi trabajar en otra cosa mas que en la música”.

Don Jesús, hombre alto, fornido, de complexión atlética, de pelo entrecano no representa la edad que tiene. Ha dispuesto que en la sala de su casa se haga la entrevista y que se nos atienda con un enorme vaso de sabroso chilate que nos obsequió su esposa, señora joven y de aspecto indígena.

La narración de cómo nació la orquesta “La Flor de la Costa Chica”, es interesante. Don Jesús anota en cuanto puede todo tipo de detalles con su voz grave y acosteñada, es decir, al hablar transforma la “s” en “j”.

“En el ayuntamiento iniciaron una banda –nos dice-. El director de la banda vino de Tlapa. Fue don Antonio Gálvez. Por cierto que ese señor se fue a la revolución y regresó con el grado de coronel. Lo tomaron preso en Tlapa y parece que lo mataron porque pertenecía a otro bando, al que no quiso traicionar, y lo fusilaron.

“Aquella fue una banda con Solfeo, no lírica. Empezaron a escoger a los músicos, de entre los jóvenes de Ayutla. Los organizadores hicieron una lista.
Mi papá tenía un hermano que se llamaba Felipe.
Ellos traían en la lista a mi tío, hermano de mi papá.
Fueron a ver a mi abuela para que diera el permiso.
Pero mi papá les dijo: Mi hermano está un poco chico, pero yo quiero entrar a la banda.
Anotaron su nombre y lo permitió mi abuela y empezaron a estudiar solfeo.
Más tarde, con más formalidad, compraron sus instrumentos.
Mi papá se hizo amigo del director quien viajaba en su caballo, y mi papá le daba agua y maíz a su caballo, y por eso le tuvo mucho aprecio don Antonio.
Se hicieron amigos y comenzaron a tocar en las serenatas, en las fiestas.
Los invitaron a Chilpancingo, a Acapulco y, por cierto, me platicó mi papá que había de visita un barco japonés, y los músicos pidieron permiso al director para visitar el barco, pero tenían que tocar mas tarde.
Y había unos muchachos mas grandes que empezaron a tomar.
Mi papá estuvo puntual, pero los demás ya venían 'picados', medio tomados, y el director esperándolos con un fuete en la mano en el muelle.
Al rato comenzaron a llegar en las lanchas, y el director los recibió a fuetazos.
Le dio dos fuetazos al que tocaba el Primer Cornetín y éste le respondió al maestro.
A ese músico le decían ‘El centavito’.
Y le dice el director: No te preocupes, nos vamos a arreglar.
Llegando aquí, a Ayutla, le dijo a mi papá:
Mira muchacho, desde ahora vas a tener que agarrar los papeles del primer cornetín. Y al ‘Centavito’ lo puso como segundo cornetín.
Así es como mi papá llegó a ser músico importante de la banda.
Pero se deshizo la banda porque se oía ya lo de la revolución.
Fuimos hasta Tlapa por toda la montaña y él mismo le platicó al director: Me voy a meter a la revolución, ya está pensado.
Pasó el tiempo, y después habló con don Antonio:
¿Qué piensa usted, maestro? Ya estoy formando un grupito musical.
Así fue como comenzó a formar su orquesta 'La Flor de la Costa Chica', que mas tarde, supe yo, el nombre se lo pusieron las muchachas de la alta sociedad de Ayutla.
Se reunieron, hicieron acuerdos y empezaron a pensar qué nombre iba a llevar la orquesta.
Y en esos acuerdos llegaron a la conclusión que le iban a poner ‘La Flor de la Costa Chica’, y vinieron a ver a mi papá y le dijeron: Ya tenemos pensado el nombre de la orquesta; falta que usted diga si lo va a aceptar o no.
Y les dijo: Sí, cómo no; lo que ustedes digan, porque la orquesta no tiene nombre.
Y fue así como mi papá comenzó a tener su orquesta, ya formal, porque no eran líricos sino que les enseñó solfeo.
Y después, con esos instrumentos, a los que integraban su orquesta les enseñó a tocar, y comenzaron a ir a tocar a algunas partes, a Acapulco, a Chilpancingo, a Tixtla, Chilapa, Tlapa, Ometepec, San Marcos, Cruz Grande, todos esos puntos.
“Yo no conocí a mi madre porque murió. Se enfermó y estaba yo muy chico.
A los siete años yo ya sabía solfeo.
Mi papá me compró ‘El Solfeo de los Solfeos’ y me empezó a enseñar.
Entonces me dice: Aquí anota tu nombre y la fecha en que iniciaste el solfeo. Se imagina usted, con una letra muy fea. Y al terminar, también le puse la fecha.
En cierta ocasión me preguntó mi papá: ¿Y el método, dónde está?
Y le digo, ahí lo tengo guardado, donde usted me dijo.
A ver tráelo, y empezó a ver las letras, y sacó las cuentas y me dice: tú tienes siete años de edad y ya terminaste el solfeo, qué bueno.
Y así fue como empecé a hacer mis pininos en la orquesta de mi papá.
La orquesta de mi papá duró más de cincuenta años.
Tuve la suerte de ir al Conservatorio, a la ciudad de México. Allá estuve siete años.
Trabajaba en la Escuela Secundaria y los directores vendían mis horas a otros maestros.
Yo les decía: Pero yo soy el músico, ellos no saben nada.
Y me respondían: pero ya se las vendí.
Cuando llegué al Conservatorio, llegué un día antes y vi que había muchos maestros bien trajeados, con carro, hombres y mujeres. Había maestros jóvenes y maestros un poco viejos y señoras de una edad ya madura.
Y así fue como de la primera lista me pasaron a la segunda y luego a la tercera y llegué a ayudarles a hacer copiados y algunas cosas de encuadernación para los trabajos que se daban en la escuela. Me fue bien porque hice amistad con ellos.
Me pasó un caso muy chusco.
Tenía una mujercita que tenía un niño mío, y le dejé dinero y me fui con poco dinero, y dije: le voy a hacer la lucha de ir este primer año, aunque sea comiendo un pan con agua en las mañanas y otro en la tarde, y así voy a pasar toda la temporada hasta que termine.
Pero, no. Fíjese que vi y me dije: voy a regresarme al otro día porque aquí viene pura gente buena y sabia. Pero pensé: aquí tengo mis papeles ya arreglados y puedo venir a clases, voy a darme cuenta cómo se dan las clases.
Entré a la primera clase y me fue fácil porque todo lo que se daba ahí para mi fue fácil hacer el trabajo, y había unos maestros que salían de los salones y me veían que estaba haciendo mis trabajos.
Hasta que vino un maestro de Zihuatanejo y me dijo que él me conocía y me preguntó si le entendía a la clase y me pidió que le ayudara.
Y así llegaron otros maestros que me pidieron que les ayudara; así fue como les ayudaba con sus cuadernos y me fue muy bien, porque me invitaban a comer, después me iba a dormir a la casa de los maestros, porque les ayudaba en los talleres y a veces terminábamos hasta las ocho y media o nueve de la noche, y así fue como al regreso le dije al director el motivo de que vendían mis horas. Y me dijo, de aquí en adelante ya no van a vender sus horas.
Al regresar a Ayutla teníamos un grupo entre los primos hermanos pero hubo dificultades, se salió mi hermano pero teníamos muchas tocadas, pero se emborrachaban y después me salí.

“El nombre de mi papá fue Jesús Ávila Villalobos. Mis padres fueron originarios de Ayutla.
El papá de mi papá fue de Chilapa. La orquesta estaba integrada por doce elementos. Fue muy famosa. Aquí tocaban en bailes, casamientos, corridas de gallos y salían a tocar.
Alternó con muchas orquestas o con grupos musicales. Las orquestas que vinieron últimamente eran la de Pablo Beltrán Ruiz.
Al conjunto musical de nosotros, los músicos le pusieron: ‘Chú Ávila y su Grupo”.
Don Chú Ávila se jubiló en 1980 y es padre de un niño de diez años a quien da clases de solfeo.
La Orquesta 'La Flor de la Costa Chica' tocaba marchas, pasos dobles, boleros, danzones, chilenas y valses que eran muy solicitados.

Don Emilio Vázquez Jiménez, autor de La Sanmarqueña

“El Padre Emilio Vázquez Jiménez era primo hermano de mi abuelita Refugio Villalobos Ponce.
El padre Emilio fue el que compuso La Sanmarqueña, que la hizo famosa.
Venía a ver a mi papá, porque estuvo de cura en Cuatepec.
Yo oía que le platicaba a mi papá que recién ordenado sacerdote estuvo en algunos pueblos cerca de Chilapa, luego lo mandaron a Olinalá, luego estuvo en Ayutla, después lo pasaron a Cuautepec, a Cruz Grande y lo mandaron a San Marcos.
Ahí compuso La Sanmarqueña y venía siempre a ver a mi papá.
Estuvo en el Conservatorio de Guadalajara, era un señor muy inteligente y bueno, muy buen músico.
Era sobrino de mi papá, era un poco alto, blanco, un poco narigón, tenía una voz muy bien timbrada; se veía que estuvo en Conservatorio, cantaba muy bonito. Bozarrón muy bien educado.
Cantaba música religiosa pero también compuso La Sanmarqueña, y le dice a mi papá:
¿Cómo le hago tío? Dice mi papá, pues diles mi nombre.
Porque el Padre Emilio decía que La Sanmarqueña es música folclórica, alegre 'y para mi que soy sacerdote…'
Y tenía otra clase de música que escribió.
Todas sus composiciones quedaron en casa de mi hermano, porque después mi papá me pasó a esta casa y vive en esta misma calle de Independencia, más arriba.
Escribió mucha música.
Precisamente allá en el Conservatorio vieron mis trabajos y me preguntaban:
Oiga, ¿en qué colegio estudió?
Y les decía que mi papá fue el que me enseñó Solfeo.
Mi papá tenía libros técnicos y me los prestaba y les decía que me ha gustado la música.
Mi papá tocaba música clásica.
En los festejos del ayuntamiento, el 5 de mayo, 20 de noviembre, 15 y 16 de septiembre había Presidentes Municipales que querían música buena, entonces iban a contratar a mi papá y le decían que querían música clásica.
Mi papá tenía los originales de las obras, Ópera, Oberturas, lo que sea, y hacía la instrumentación para su grupo.
El era muy buen maestro porque procuraba que sus músicos estuvieran bien estudiados y casi todos en Ayutla, son muy buenos músicos”.

¿Quién fue Eleuteria Genchi a la quien supuestamente el Padre Emilio Vázquez Jiménez le dedicó La Sanmarqueña?

“Eleuteria Genchi fue una ama de llaves de mi tío Emilo, pero según decían que era su amorcito. ¡Quién sabe!
Mi tío, antes de irse al Seminario de Chilapa, dejó un hijo aquí en Ayutla. Yo lo conocí pero no recuerdo su nombre. Una vez que fui a Chilapa ahí con los amigos de la familia Valle, una vez que fue mi papá a la 'Cantamisa' de un sacerdote, que por cierto en esa época se iba uno por el camino real a lomo de bestia hasta Chilapa.
Y tenía de amigos a los músicos Valle, que eran de los únicos músicos más buenos de Chilapa, mi papá les mandaba valses y ellos le mandaban música religiosa.
Una vez le mandaron una carta y le reglaron una misa que la instrumentaron, pero dicen: No la pudimos tocar, está muy difícil la escritura para tocarla.
Entonces mi papá recibió el original, lo estuvo revisando, la metió a taller. Empezó a ver cómo estaba.
'Si está escrita la música quiere decir que está muy trabajosa pero yo la voy a revisar, a hacer la lucha de tocarla'.
Así que hizo el reparto de la orquesta y empezamos a estudiarla.
Yo ya era músico, me tocó estudiarla, y entonces los músicos de allá le invitaron a mi papá un pozole verde con su mezcalazo y todo eso, y le preguntaron qué música había llevado, y si entre ella llevaba la música de ópera que le regalaron.
Y les dice: cabrón, ¿cómo no? ahí la traigo.
Queremos oírla cómo la tocas tú.
Y dice, ¡ah, cómo no!
Había ahí un señor que le dieron la partitura para cantarla, y sí, se tocó la misa, muy trabajosa por cierto, pero muy bonita.
Le dijeron, déjanos tus papeles, nos gustó mucho como la tocaste y mi papá les dejó los papeles para los demás instrumentos, pero les dijo que él no prestaba sus papeles pero que a ellos con mucho gusto se los prestaba.
Así fue como se los dejó, aquí sí la tocaban.
Una vez que yo fui a Chilapa fue a dar un muchacho alto, muy parecido al padre Emilio, dicen: ¿Conoce a ese muchacho que viene ahí? Les digo, no.
Lo llamaron y dicen: Es hijo del Padre Emilio Vázquez. Me lo presentaron y le dije: yo soy familiar del Padre Emilio. Me dio su nombre, pero no recuerdo cómo se llama, pero si tenían mucho parecido.
El Padre Emilio vino de visita y le dijo a mi papá: Compuse una chilena y te voy a dar la música: Escríbela.
Le dice mi papá, que trabajaba en la cuestión de la herrería, tío, tengo mis manos sucias, pero, yo estaba chamaco y me dice: ándale, tú, búscate un cuaderno pautado y con un lápiz o a ver con qué vas escribir y ponle ahí La Sanmarqueña, el autor: el Padre Emilo Vázquez Jiménez, y Chilena.
Y entonces le dice mi tío: ¿Quién va escribirla?
Y le dice: éste, yo tengo las manos sucias.
¿Este chamaco?
Le dice, sí, la va escribir él.
Y le dice: Este no va a poder.
Le dice mi papá, pues hay verá usted si se va a poder no. Ahorita vamos a ver.
Por fin dice, pues, vamos a ver.
Pero él estaba como que no creía.
¡Ya!, le dije: Me la va a tararear o silbada, como usted quiera y yo voy a escribirla.
Y le pregunté: ¿en el tono que la esté usted cantando, en ese tono quiere que la escriba o en otro tono?
Y me dice: En el tono que la estoy cantando.
La terminé y entonces dice: a ver, trae el papel y empezó a solfearla y me regresaba a ver y dice: Oye, tú, Chú, éste chamaco puede escribir, dice sí puede un poquito, tío.
Y después la solfeó él y la medio cantó y dice: a ver solféala tú, y me hizo cantarla, la solfeé y me dice: está perfecto.
Y así fue como dejó La Sanmarqueña aquí.
Pero la musa no fue la señora Eleuteria Genchi, La Comachín. Ella no fue.
Le dice mi papá: Bueno, tío, esta chilena ¿a quién se la dedicó? ¿quién lo inspiró?
Dice mi tío: Mira, tú, fregado, muchacho, tú, todo quieres saber.
Dice, bueno tío, le estoy preguntando. Si no me quiere decir, no me diga.
Empezaron a platicar y dice: Vamos a hacer un paréntesis para que te diga a quién compuse La Sanmarqueña.
Le dice mi papá, yo sólo quiero saber pero no para divulgar.
Y dice el Padre Emilio: Cuando llegué a San Marcos, hubo una muchacha, una señorita que me hizo favor de buscarme quien me diera de comer, quien me lavara la ropa, quien me la planchara, quien esto, quien otro, y en agradecimiento a eso compuse La Sanmarqueña y se la dediqué a ella, se llamaba Rosa Baltazar, después se vino a vivir a Ayutla.
La señora Rosa Baltazar vendía carne en la plaza, en el mercado de Ayutla. Hacía matanza y a ella le compuso La Sanmarqueña, pero no a la señora Eleuteria Genchi.
Y le dice mi papá: Esto no lo voy a divulgar.
Y dice él, no. Cuando ya muera yo, aunque lo divulgues, no le hace, pero ahorita no. No sé si la señora Rosa se dio cuenta que le dedicó La Sanmarqueña, pero ella es la musa, y no la señora Genchi. Eso oí yo que le estaba diciendo a mi papá.

-Así que estoy frente al primer músico que escribió en nota La Sanmarqueña dictada por su autor, el padre Emilio. Y, ¿cómo fue, silbada o tarareada?

“Tarareada, -don Jesús Ávila Morales, comenzó a tararearla, y agregó-: y por ahí se la llevó. Y yo escribiendo, escribiendo, hasta que la vio, dice a mi papá: Oye escribe bien este chamaco, yo creí que no la iba a escribir”

-¿Qué edad tenía usted?

“Pues, tendría yo unos once a doce años, pero a los siete años ya sabía solfeo”.

-¿En qué tono fue que usted la anotó?

“En Mi Menor”.

-Y al paso de los años, ¿qué opinión tiene de La Sanmarqueña?

“Mire usted, según algunas gentes la tienen como un himno del estado de Guerrero, o un himno más del estado de Guerrero. Se hizo popular, y como mi papá la tocaba en su orquesta fue quien le dio divulgación y la popularizó con su orquesta 'La Flor de la Costa Chica”.

-¿Dónde escribió el Padre Emilio La Sanmarqueña?

“Ahí en San Marcos, ahí la compuso”.

-Entonces no fue, como se dijo siempre, que cuando estaba en Cuautepec, que ahí vivía en el curato con doña Eleuteria Genchi…

“La llevó; yo creo ya andaba con él, estuvieron viviendo en Cruz Grande”.

-Pero, ¿no compuso ahí la canción?

“No. Fue en San Marcos”.

-¿Por qué a doña Eleuteria Genchi le decían La Comachin?

“Porque vivía con el Padre Emilio”

-¿Qué quiere decir Comachín?

“Pues, quien sabe. Le decían La Comachín. Eso quiere decir: Comadre”


José Agustín Ramírez y La Sanmarqueña

“José Agustín Ramírez fue mi amigo. Cuando fueron de gira hasta Ometepec, allá compuso una chilena. Y estábamos nosotros con mi papá, estábamos dando serenata en el kiosco. Y Agustín estuvo ahí cantando chilenas. Posteriormente lo veía yo en Chilpancingo, nomás que, pobre amigo, tomaba mucho.
En una ida de avión de un señor que se llamaba Gaudencio Guerrero, de San Marcos, un hombre rico, que por cierto era mi amigo, entonces ya La Sanmarqueña era famosa.
Llegó al hotel Washington, allá donde llegaba la paisanada a ese hotel.
Gaudencio bajó a comprar licores, porque en su cuarto había amigos y estaban libando.
Entonces se bajó y se encuentra al Padre Emilio, abajo.
Lo invitó, pero el padre Emilio le dijo que andaba apurado.
Y le dijo Gaudencio: ahorita yo lo llevo en coche adonde quiera, pero acompáñeme.
Y ahí estaba Agustín Ramírez, con ellos, en el hotel con Gaudencio.
Y le dice: Mira, Agustín, te voy a presentar al autor de la chilena La Sanmarqueña.
Y dicen que Agustín se apenó, y dijo que lo habían puesto como autor.
Entonces le dijo el Padre Emilio, déjela así, con su nombre. Yo soy sacerdote, a mi no me interesa que usted la haya registrado con su nombre.
Pero le dijo Gaudencio: El padre es el verdadero autor, así conoció al padre Emilio”.

-¿Cuándo nació usted?

“Don Jesús Ávila Morales, nació el 10 de agosto de 1917”

-¿Va a haber baile?

“Jajajajaja, no va a haber nada”

-¿Ni molito costeño?

“Quizá, porque mi mujer esa sí, cómo no. Sabroso que hace el mole”.

-Quiero agradecerle profundamente esta entrevista tan rica y enriquecedora. Me siento emocionado de estar frente a un hombre con mucha historia musical y con sus anécdotas y comentarios tan valiosos e históricos.

“Casi nunca me ha gustado, ni en la escuela que me digan maestro. Pero me dicen: ¿por qué no, si estuviste siete años en el Conservatorio? Yo le doy gracias a Dios de que no me sube la presión, no tengo reumas, no tengo nada. Mi mujer está más joven que yo, tiene 51 años. Su nombre es Leandra Gatica Benítez”.

-Señora, ¿cómo se siente usted de tener un esposo tan célebre?

“Feliz de tener un hombre como él, como nunca lo pensé, porque la vida anterior tan difícil que lleva uno. Me siento feliz de tener una persona como él, porque es una persona que vale mucho. El me pidió que yo fuera su compañera, y le dije: No, yo no puedo aceptarte porque eres una persona que vale mucho y yo no soy una persona que pueda convivir contigo, porque yo le decía: usted es una persona que vale mucho, y yo no, porque yo no soy de aquí, y puede conseguir una persona que sea igual que usted. Yo vengo de la montaña, de Tecruz. Nos casamos con él hace como 18 años, llevamos 20 años. No tenemos hijos, pero adoptamos estos niños, son nietos de él. Yo me siento feliz porque no estamos peleando o que me esté celando, yo soy feliz”.

Páginas del Ayer...


Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa

Delegación XVII con sede en Chilpancingo


Periodistas:

De pie: Leopoldo Castro García, Humberto Ochoa Campos, Genaro González, Amando Salmerón Sr.,Gregorio Pérez y Daniel Ramos..

Sentados: Amando Salmerón Jr., Benjamín Mora Chino, Rubén Mora Gutiérrez y Aarón M. Flores.

Nuestros Amigos, Opinan:

Nuestros Amigos, opinan (Mil Gracias por ello):

De Uruguay:

Me pareció magnifico, por fin haces algo que sale de los perímetros en los cuales te manejas. Desde Uruguay el mayor de los cariños a este excelente periodista y literato. Helena.

De Don Gustavo Illades Sotelo
Gracias, Héctor

De Don Francisco Osorio ex Presidente del Patronato de la Feria de Chilpancingo

MI ESTIMADO HECTOR, AGRADEZCO TU ATENCION Y CON TODO GUSTO ESTARE ATENTO A TU INVITACION DISFRUTANDO COMO SIEMPRE DE TUS ATINADAS OPINIONES Y MAGNIFICOS COMENTARIOS.GRACIAS

De Don Horacio Aragón

Estimado Héctor: Qué bueno que haces esto. Yo lo hice hace cuatro años que talaron los árboles del IMSS, desgraciadamente NADIE hace eco de estas protestas y queda uno como loco, predicando en el desierto. Si por lo menos hubiera un poco de conciencia de esto se tendría una mejor ciudad y mas bonita. Aquí en Chilpancingo lo que le estorba a la población son los árboles, yo te puedo enumerar una gran cantidad de árboles que han talado y tengo fotos. Me uno a tu protesta y vamos a hacerla en grande a ver si esta vez si hay éxito
Un saludo
Horacio Aragón

Del distinguido Periodista Don Noé Segura Salazar

Sin adulación... Me parece que este esfuerzo que hace es de trascendencia, que bueno que sigue habiendo gente preocupada por su entorno, estoy seguro que quienes leen lo que ha colocado en este espacio, pueden tener un panorama de cómo nos expresamos y qué es lo que nos duele de la indiferencia gubernamental, así como de nuestros hábitos y personajes que han destacado. No me queda más que felicitarle y como siempre, estamos en comunicación y al pendiente de lo que publique.